Las risas que acá se oyeron
- Ignorancia.
- Ingenuidad.
- Inocencia.
- Frustración.
- Nostalgia.
- Inicio: Frustración, ignorancia.
- Desarrollo: Ingenuidad, inocencia.
- Cierre: Nostalgia.
Mantener el entorno ordenado siempre será una tarea difícil, más cuando se habla de una multitud. Pero la limpieza, eso lo encuentro más manejable.
Me resulta inevitable sentir frustración cada vez que alguien toma la decisión de soltar los desechos que tiene en las manos, cuando la posibilidad de guardarlo en un bolsillo es tan sencilla.
El sentimiento se acrecienta cuando son adultos los responsables de tales acciones. ¿Acaso no son conscientes de que los niños aprenden mucho más por observación e imitación? Esa ignorancia, para nada justificada, no puede producir nada bueno.
Son tantas las actitudes y enseñanzas buenas y malas, que en su ingenuidad absorben aquellos que más vulnerables son, en específico los niños. Y, a pesar de todo, en los destrozos y huellas, se pueden ver las marcas de una inocencia festiva.
Las charlas, las victorias y derrotas, los juegos, el llanto y el ruido. El silencio que quedó al día siguiente grita sobre las risas que acá se oyeron, y evoca en mi la nostalgia de los recuerdos que acá también quedaron.
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